SIN JUEGO, BELGRANO LUCHÓ MUCHO MÁS

La victoria 2-1 de la B frente a Newell s se explica sólo en la vergüenza deportiva de algunos de sus jugadores. El equipo sigue demasiado enemistado con la pelota.

Las dificultades que tuvo Belgrano a lo largo de todo el campeonato no fueron le excepción en su última presentación como local. Esta vez ganó, pero más allá del cambio de semblante, no hubo demasiadas diferencias respecto de otros partidos en los que la suerte le fue esquiva.

Eso sí: hubo algunos detalles que pueden haber contribuido a hacer esa diferencia, más allá de que el golazo de Fernando Márquez (puro mérito personal en la definición, pese al error en la marcación del ex-Instituto Juan Ignacio Sills), en el epílogo del juego, parece fuera de contexto.

Uno de esos detalles fue la vocación de esperar a su rival detrás de la línea media. No hubo, como sí pasó en otros partidos, ni siquiera el intento de una presión alta en bloque para dificultar la salida de su rival. Así, Newell s manejó la pelota durante casi todo el partido, incluso al quedarse con un jugador menos, cuando faltaban 26 minutos para el cierre, por la expulsión de Néstor Moiraghi. Pero el conjunto visitante no tuvo explosión en los últimos metros y prácticamente no remató al arco, excepto en la jugada del empate parcial, cuando Mauro Fórmica la clavó junto al palo derecho del arco defendido por Lucas Acosta, y en otro disparo de Víctor Figueroa, a los 16 minutos del complemento.

Pero no hay que confundirse: pese a juntar gente en el medio, Belgrano no siempre logró el cometido de romper el juego rival. Le costó mucho recuperar la pelota y, cuando logró hacerlo, el pase fallido fue constante, aun a corta distancia, producto de la falta de confianza que, a esta altura, afecta a casi todos. Pero, además, las posesiones eran tan breves que ningún futbolista tuvo el tiempo necesario para hacer una transición posicional para mostrarse como descarga.

Es cierto que Matías Suárez hizo evidente una diferencia cualitativa cuando lo buscaron, pero Newell s no dudó en apretar donde debía y, cuando fue necesario, cortó con falta cualquier intento del “Oreja”.

Así, a lo largo de todo el partido, Bel­grano sólo logró arrimarse a tra­vés de dos vías: al comienzo, por la enjundia con la que el juvenil Tomás Attis fue a buscar todos y cada uno de los pelotazos que le tiraron, incluida la jugada del penal que le cometió Luciano Porcnjic y que le permitió a la “B” ponerse en ventaja; y al final, por las excursiones ofensivas de Juan Quiroga y Cristian Lema, que tomaron la lanza y fueron al frente buscando hacer diferencia de número en el campo rival.

En síntesis, a Belgrano el parti­do le terminaría ofreciendo un triun­fo por el que no hizo demasiado, pero también la satisfacción de que hay algo de vergüenza deportiva en algunos de sus jugadores más experimentados y muchas ganas en chicos como Gui­dara y Attis, que pudieron sumar minutos en Primera y demostraron que pueden estar.