BELGRANO NUNCA SUPO COMO REVERTIRLO ANTE EL GLOBO

Con los intérpretes de otra partitura, la “B” no pudo con un solo acierto de Huracán. El visitante se llevó demasiado.

Después de siete fechas, se sabe que a Belgrano le cuesta generar juego. Lo peor es que no puede prescindir de hacerlo si tiene intenciones de dar batalla para quedarse en Primera. No puede porque necesita ganar y porque tampoco le ha ido bien cuando intentó ser utilitario y no hacerse cargo de la pelota. Necesita arriesgar y debe hacerlo con los jugadores que tiene.
Lo que sí tuvo el Pirata fue intensidad. Hubo una entrega importante de los jugadores desde el comienzo, asfixiando a su rival, tratando de que no piense. Pero la intensidad para recuperar no tuvo su correlato en la dinámica para atacar. Por eso, el Globo prevaleció en esa etapa: una vez que recuperaba la pelota, fue inteligente para explotar al máximo los espacios que dejaba Belgrano entre sus líneas. Así lo tuvo Auzqui, que la tiró afuera mano a mano con Rigamonti. Y, después, el colombiano Roa sacó provecho de una pérdida de Gil Romero para clavar el 1-0.


En el complemento, el ingreso de Lugo por Gil Romero le dio otra postura al equipo, aunque en contrapartida la “B” perdió a Brunetta por lesión. Belgrano sumó criterio para manejar la pelota en el medio y mantuvo la intensidad. Pero, como viene pasando, al equipo le faltó jerarquía. Sí, jerarquía para resolver en los últimos metros; ahí donde la técnica individual hace la diferencia.
Huracán, que se había borrado del partido y sólo trató de defender, tuvo que apelar a las mañas de algunos de sus jugadores más experimentados para enfriar el juego cuando el Pirata se le vino encima. Terminó llevándose demasiado de Córdoba, aunque se sabe que el fútbol no es cuestión de merecer.