BELGRANO JUGO MAS COMO PUDO QUE COMO SE DEBE

El Pirata volvió a demostrar que se ha transformado en un equipo sólido de mitad de cancha hacia atrás. Pero le sigue faltando lo más importante: convertir en el arco rival.
Otra vez, Belgrano jugó más como pudo que como debe para salir de la zona de descenso: empató 0 a 0 con Rosario Central de visitante y van seis igualdades en línea.
Cuando se revisa la formación y en ella coinciden Lugo, Brunetta, Meli, Cuero y Mendoza, uno imagina que el equipo puede ir para adelante con muchos argumentos, pero no es así. Sucede que va a los empujones en la mayor parte del encuentro en busca de algo que cotiza en dólares: un gol.
Está claro que sabe cuidarse atrás y que sus rivales pueden oprimirlo y hacen que Rigamonti se pegue algunos revolcones, pero no es lo que más preocupa hoy en la “B”, porque lo que vale son los puntos y casi que a esta altura entre uno y nada la diferencia es escueta.
Pero mientras haya vida hay esperanzas, entonces cómo negar que vale si los demás ayudan. Central, tal vez el peor equipo “canalla” de los últimos tiempos, logró enredarlo, complicarlo en el medio y hasta poner en riesgo el empate en gran parte del segundo tiempo. Después de un primer tiempo chato, sin juego y en el que el Pirata no pudo terminar las mejores que tuvo, el juego se fue sin nada por lado como un acto de justicia.
En el segundo el panorama cambió, porque los locales empujados por los gritos de su gente, los que de a ratos se hicieron queja y estuvieron cerca de ser insultos, fue y fue. Y el cordobés como pudo, más revoleándola que jugándola se las arregló para tener las suyas, las que como viene pasando en estas últimas seis fechas, se falló en la puntada final. Rigamonti se agigantó ante los intentos de Jonás Aguirre (sí leyó bien, el que estuvo en la “B” hasta diciembre fue el mejor de Central) y le cerró el arco a un equipo cargado de nervios y limitaciones que pocas ideas se le caen. Replegado contra su sector, fue jugando cada vez más cerca de su valla el Celeste y apostó todo a una contra. Lugo tiró apenas desviado a los 16 y la sensación que no iba a ser factible un gol creció entre los hinchas del visitante.
El partido “se rompió” cuando la segunda etapa entró en la mitad y los dos fueron al frente como pudieron. De un lado Riaño, Aguirre y Vergara hacían todo mal, del otro entre Mendoza (agotado de tanto pelear), Cuero, empecinado en dar un pase gol y no terminar él una, y Sequeira llegando tarde a todas, se las ingeniaron para que no hubiese goles en la tarde rosarina. Ledesma le tapó el gol a Gudiño cuando el partido entró en el tramo final y otra vez hubo repartos de puntos en un juego de Belgrano. El equipo jugó de forma aceptable, de a ratos más cómo puede que cómo quiere, pero así es su presente.
Le quedan cuatro finales a la “B” y la permanencia necesita un triunfo para que suene a posible en los oídos de todos los piratas.