EL PEOR PARTIDO DE BELGRANO EN EL PEOR MOMENTO

El Pirata jugó mal y Lanús no se lo perdonó. El Granate aprovechó los errores del Celeste para ganar 3-1. La “B” no tuvo astucia, ni inteligencia ni solidez.
En las situaciones límite, todo queda más expuesto. Lo bueno y lo malo, las costuras, los emparches y los errores de larga data. Belgrano llegó a Lanús a jugarse la penúltima carta que le quedaba en su lucha desesperada por quedarse en Primera. La derrota de Patronato el sábado en Mendoza otra vez le había traído buenos augurios en la previa. Pero no hubo caso. La “B” no dio ninguna esperanza de pie en su paso por el Sur del Gran Buenos Aires.

Lo poquito que hay y lo mucho que falta se confabularon para darle forma a una derrota por 3 a 1 que acaso haya dolido como ninguna en el alma de los celestes. Porque dejó en claro que salvarse del descenso tendrá mucho de milagro. El técnico Diego Osella ahorró calificativos cuando tras el partido afirmó que el de ayer fue el peor partido de su equipo desde que se hizo cargo. Justo el de ayer.

Como ante Racing, Belgrano debió remar contra corriente desde el mismo arranque. A los 3 minutos, “el Pepe” Sand lo cuerpeó a Herrera, el zaguero se fue al piso y el veterano goleador resolvió con certeza. Y 0-1 abajo, el primer tiempo fue un calvario para la “B”. Los pelotazos por alto fueron la fórmula excluyente con la que se trató de inquietar a un Lanús que jugó en piloto automático. Diego Mendoza perdió siempre contra el paraguayo García Guerreño y el brasileño Tiago, los corpulentos marcadores centrales granates. Por los costados, Mauricio Cuero y Gabriel Gudiño no lo acompañaron. Por lo tanto, Belgrano no llegó nunca.

Sí llegó en el segundo. Y fue el único alivio de la tarde. A los 20 segundos, Joaquín Novillo despidió un nuevo pelotazo desde el fondo, Mendoza por primera y única vez ganó por arriba y el chiquito Techera definió por abajo. El empate y algunos retoques que hizo Osella (Gudiño pasó por la derecha y Cuero por la izquierda, y Techera se movió por detrás de Mendoza) le dieron cierta energía nueva a Belgrano.
Pero en ese trance vital, volvió a faltar lo mismo de siempre (criterio para manejar la pelota). Y también inteligencia, astucia y solidez para resguardar la igualdad. Belgrano no supo cuidar el empate. Con el balón y sin él. Lanús lo aprovechó. Y con los goles de Marcelino Moreno a los 17 y de Guillermo Acosta en tiempo de descuento, liquidó un trámite al que la “B” volvió a correr desde atrás. Y no lo pudo alcanzar. Como siempre.

La única diferencia es que ahora sólo quedan 90 minutos para apostar al milagro. Y no son muchos los que creen que será posible. Son cada vez menos.